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PROTEGE A TU PEQUE FRENTE AL SOL Y EVÍTALE EL ENVEJECIMIENTO PRECOZ DE SU PIEL

Para este artículo hemos contado con la colaboración de Helena, farmacéutica y titular de la farmacia Tortajada (Puerto de Sagunto, Valencia y online www.farmaciatortajada.com ) y especialista en dermofarmacia.

¿QUÉ ENCONTRARÁS EN ESTE ARTÍCULO?

1) ¿QUÉ TIENES QUE SABER PARA PROTEGERTE A TI Y A TU FAMILIA?

2) CUIDADOS ESPECIALES PARA LOS MÁS PEQUES

3) CONSEJOS SOBRE FOTOPROTECCIÓN

4) CUIDADO ESPECÍFICO PARA LA PIEL ATÓPICA 

1) ¿QUÉ TIENES QUE SABER PARA PROTEGERTE A TI Y A TU FAMILIA?

Antes de empezar a hablar de forma específica de la protección solar para los más peques, es importante saber cuáles son las recomendaciones generales a la hora de elegir un fotoprotector.  

Hay que tener en cuenta que el daño producido por la radiación va más allá del enrojecimiento que se produce en la capa superficial de la piel ante la exposición directa del sol. Hablamos también de daño del ADN celular que, en los casos más graves, puede terminar desarrollando cáncer de piel. Como ves es un tema realmente importante al que tenemos que prestar especial atención.  

Además, el 80% del envejecimiento de la piel proviene del daño solar. Por lo tanto, aunque tengas una rutina perfecta para el cuidado de tu piel, si luego no tomas las precauciones adecuadas frente a la radiación solar de poco te servirá ese cuidado. 

Tenemos que saber cuáles son las radiaciones a las que nos enfrentamos. Estos son los cuatro tipos principales:

* Ultravioleta B: Causa la quemazón que hace que nuestra piel se ponga roja.

* Ultravioleta A: Penetra en capas más profundas de la piel y genera el envejecimiento. Puede desencadenar cáncer de piel.

* Luz visible: También genera envejecimiento y hace que aparezcan manchas.

* Infrarrojos: Responsables del envejecimiento prematuro de la piel. 

Teniendo en cuenta lo anterior, lo ideal es que el fotoprotector que escojas proteja frente a todo esos tipos la radiación. Lo que ocurre es que, normalmente, solo nos fijamos en el SPF (Factor de protección) que hace referencia solo a los rayos Ultravioleta B.  

El número que vemos acompañando a las siglas SPF (SPF 10, SPF 30, SPF 50…) indica el tiempo que hubiese tardado nuestra piel en generar esa rojez si no nos hubiésemos aplicado esa crema, pero no dice nada respecto a los otros tipos de radiación. 

Por lo tanto, para cualquier crema, debemos fijarnos en que, además del SPF, indique que también protege frente a los UVA y las otras radiaciones.  

Verás las siglas HEVL haciendo referencia a la luz visible y IR-A a los infrarrojos. En resumen, las cremas que más frenan los efectos negativos del sol serán las que indiquen que protegen frente a: UVB, UVA, HEVL e IR-A 

2) CUIDADOS ESPECIALES PARA LOS MÁS PEQUES

En el caso de los niños, su piel es más frágil: se está desarrollando, tienen el estrato córneo mucho más fino y los rayos entran con más facilidad. Por otro lado, su sistema inmunitario no está todavía desarrollando y además son más propensos a deshidratarse. También hay que tener en cuenta su edad para decidir qué protección les va mejor en cada etapa. Lo vemos ahora: 

*Menores de 6 meses: Su piel es extremadamente frágil, así que está totalmente desaconsejada la exposición solar y la aplicación de fotoprotectores. 

*Entre 6 meses y 3 años: En paseos, en el parque, para ir a la playa… ya le puedes aplicar protección solar. Para esta etapa, te recomendamos que el filtro sea físico. Son las cremas que ves que dejan un aspecto más blanquecino porque crean una capa en la piel que hace que conforme llegan los rayos reboten. ¿Por qué queremos crema con filtros minerales? Para evitar alergias. Debido a la sensibilidad de su piel es más probable que puedan tener algún tipo de reacción ante las cremas.  

Si usas una crema de este tipo, recuerda agitarla antes de usarla. En caso contrario no se estará mezclando bien y, cuando la apliques, solo saldrá la parte más líquida. Por lo tanto, su aplicación no será la más correcta y disminuirá su eficacia frente a la radiación.  

Otra característica de las cremas con filtro físico, es que hay que re-aplicarlas con más frecuencia que los no minerales. No son tan resistentes al agua, así que ten esto muy en cuenta cuando estés en la piscina o en la playa.  

La formulación de este tipo de cremas ha avanzado bastante y ya no se queda tan marcada esa capa blanquecina que comentábamos antes.  

*Mayores de 3 años: Aquí ya puedes elegir más. Puedes optar por un filtro físico como el anterior o por cremas de filtro químico.  

El filtro químico no se queda tan blanquecino, pero también tienes que tener una serie de precauciones. Estas cremas, aunque se absorben con más facilidad no lo hacen en el momento, necesitan 30 minutos para hacerlo. De ahí la importancia de aplicarlas con este tiempo de anterioridad a la exposición al sol (esto, como sabes de “toda la vida”, sirve tanto para los peques como para los adultos). 

Fotoprotección oral

Para niños mayores de 4 años existen unos sobres que no necesitan tomarse con agua y que también ayudan a protegerles del sol. ¿Cuál es su objetivo? Es un complemento, nunca un sustitutivo de la protección que se consigue con la crema. Para zonas como el cuello, empeines, antebrazos... donde puede ser más complicada la aplicación y hay mayor roce por la propia anatomía del cuerpo, esta protección es un extra. Se debe tomar media hora antes de la exposición solar. 

¿Cómo funciona? Es un complemento alimenticio que lleva los componentes necesarios para evitar el envejecimiento en las células por el daño solar. Da protección a la vez que va regenerando gracias a los complementos naturales que tiene su fórmula. 

3) CONSEJOS SOBRE FOTOPROTECCIÓN

Si estás en casa y le echas crema antes de salir a tu peque, aprovecha para hacerlo sin la ropa puesta. Así, si en la playa el bañador termina por un lado y tu peque por otro, estará totalmente protegido, evitando que las zonas que en un principio estaban tapadas por la ropa se quemen.  

Además de las cremas, hay otros accesorios que te ayudarán a que su protección sea todavía mayor: 

  • Ropa hecha con tejidos especiales que hacen de filtro frente al sol
  • Gorros y mejor aún si tienen visera (aproximadamente 7 centímetros para que proteja la cara, que es todavía más sensible)
  • Gafas de sol. Si son prácticamente un imprescindible para los adultos, lo son aún más en los niños, ayudando a prevenir ciertas patologías oculares en el futuro. La protección de estas gafas también debe ser frente a los UVB y los UVA.  

A la hora de elegir el fotoprotector de tu peque, puedes fijarte también en que sean resistente al roce (podrás ver que ponen rubproof). Cuando están en la playa o en la piscina, al rebozarse en la arena, secarse con la toalla… se pierde parte de la protección. Este tipo de cremas minimizará este efecto.  

Otro tema fundamental, que también lo tenemos que tener en cuenta nosotros los adultos, es re-aplicar la crema. En los adultos es conveniente hacerlo cada 2 horas y en los niños mejor cada hora.  

Durante los meses de verano, y según la zona donde vivas también al final de la primavera y principios de otoño, evita las horas centrales del día donde la radiación del sol es más fuerte. Desde las 12pm hasta 16pm no se debe estar expuesto al sol en esta época.

Además, las superficies reflectantes intensifican el efecto de la radiación, por lo que la protección cobra todavía más importancia. El agua, la nieve o la arena son superficies de este tipo.  

En España, se detectan 78.000 nuevos casos de cáncer de piel. Con una correcta protección y siguiendo las pautas adecuadas, muchos de estos casos se podrían evitar. Es importante que desde pequeños tengamos el hábito de protegernos frente al sol. Además, la piel “tiene memoria”, los efectos del sol en nuestra piel son acumulativos y con el paso de los años empezarán a aparecer arrugas y manchas derivadas de la falta de protección de todos los años anteriores. En el caso de los peques, nosotros somos los responsables de evitarles esos daños con las medidas oportunas de las que hemos ido hablando.  

Si tienes alguna cicatriz, es aún más importante su protección, especialmente durante el primer año. Ten en cuenta que es piel que ha sufrido un daño y que se está regenerando. Si se le añade la radiación solar la estaremos dañando más. Hay fotoprotectores específicos para cicatrices que te ayudarán, por un lado, a minimizar la marca que te pueda dejar y, por otro, a regenerar e hidratar la piel. 

Por último dentro de este apartado de consejos, si tienes una fotoprotector abierto desde el año pasado, te recomendamos que no lo uses, ya que no se garantiza que mantenga sus propiedades y, por lo tanto, su efectividad frente a la radiación. Si lo tenías sin empezar puedes usarlo sin problema.  

4) CUIDADO ESPECÍFICO PARA LA PIEL ATÓPICA

Si tu peque tiene piel atópica, la crema que use, además de protegerle frente a las radiaciones que hemos mencionado, tiene que ser un solar seguro: testado en pieles sensibles, atópicas… Es decir, desarrollado en particular para este tipo de piel.  

Es posible que, si usas un fotoprotector no específico, los ingredientes de esa crema produzcan escozor e irritación en su piel. Además de empeorar la dermatitis atópica, tu peque puede crear un rechazo a la aplicación de la crema si cada vez que se la pones siente más picor y está más incómodo, seguramente no querrá ni verla.  

¿Dónde puedo encontrar más información?

Helena Toratajada es farmacéutica especializada en dermofarmacia. Realizan muchas rutinas faciales y cuentan en su equipo con un dermoanalizador. Puedes seguir su cuenta de Instagram @farmaciatortajada donde verás distintos productos indicados según su uso y tipo de piel. Además, puedes visitar su página web www.farmaciatortajada.com

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